Tener los dientes sensibles hace que sintamos rechazo o dolor cuando masticamos algo muy caliente o muy frío. Esta sensación resulta muy molesta, y hasta puede, en muchos casos, privarnos de comer alimentos que nos gusten mucho, como los helados ahora que llega el buen tiempo.

Para cuidar nuestros dientes y reducir en cierta medida esta sensibilidad dental podemos seguir una serie de consejos.

Cepillado

Una buena higiene bucal es esencial para cuidar los dientes sensibles, sobre todo porque, en muchas ocasiones, es la falta de higiene la que vuelve nuestros dientes sensibles, porque la suciedad acumulada en los mismos destruye el esmalte, que protege las terminaciones nerviosas de los dientes.

Por esto mismo, deberemos tener cuidado con el cepillado, asegurándonos de que ni el cepillo que utilizamos ni la forma con la que lo hacemos es demasiado agresiva para nuestros dientes.

Pastas dentífricas especiales

Existen en el mercado pastas dentífricas formuladas para tratar la sensibilidad dental que incluyen en su formulación ingredientes que bloquean la transmisión de las sensaciones hasta el nervio dental. Para utilizar la que más te conviene, lo mejor es pedir consejo a tu dentista, que será quien mejor te puede asesorar. Debes ser constante en su utilización, ya que pasarán algunos días hasta que comiences a notar sus efectos.

Problemas del esmalte

El desgaste del esmalte es una causa habitual de sensibilidad dental. En este caso, el enjuague de fluoruro o gel fluorado puede ayudarte a limitar dicha sensibilidad, porque ayuda a fortalecer el esmalte, cubriendo así mejor el diente.

El rechinar los dientes por la noche (bruxismo) también puede desgastar el esmalte y aumentar la sensibilidad. En ese caso, visita a tu dentista para que te haga una férula de descarga, que ayudará a limitar el bruxismo y, con él, el desgaste de las piezas dentales.

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